LO REAL
- mariasanhuezasilva
- 5 nov 2020
- 2 min de lectura
LO REAL
A ti te digo: esto es real.
El cansancio de mis ojos, el ardor del día recorrido intensamente, conscientemente, amablemente incluso con la rabia, el dolor y la incertidumbre.
Esa es mi tierra cada día. Este es mi cuerpo.
Cuerpo que siente, que se abriga, que se escucha, que dice basta, que sigue su ritmo.
He descubierto que mi ritmo es fuerte, es poderoso, es intenso y que requiere de mucha escucha, de gran confianza y de cuidadosa atención.
Soy fuerte como un árbol, resistente como la roca, sensible como si todo fuera importante.
Tengo la bendición de mis ancestras.
Ellas me legaron mis piernas musculosas, mi vientre abultado, mis brazos fornidos y mi mirada penetrante y dulce.
Ellas me soñaron y me dieron un camino y me cantan en la noche y me sostienen en el día.
Tengo la bendición de mis ancestros y sus filosas percepciones, sus agudas inteligencias, su simple y concreta sabiduría.
Los hijos que no se hicieron carne caminan conmigo, aquel que apenas alcanzo a ser algo en mi vientre, aquellos que vinieron en sueños y esas hijas hermosas que me llamaron por un tiempo.
Yo soy madre de espíritus, mi amor es un fuego sin nombre, obligada a amarlo todo y en el todo hacerme parte.
Ese amor de hijos sin carne es también mi fuerza, mi diferencia y un canto a la ternura. A la infinita danza de no ser lo que de ti se espera.
Soy una mujer virgen, hecha para servir, revolucionaria y loca, salvaje en medio de la urbe, con los pies llenos de barro y botas.
Te doy mis manos como mis palabras, no escatimo en abrazos y sonrisas porque no me queda tiempo.
A todo me doy.
Si, a ti te digo: esto es real.
maria




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