Diario de una psicoterapeuta Día#17 : Iniciación de Fuego
- mariasanhuezasilva
- 20 abr 2022
- 3 min de lectura

La vida no puede pararse en el enojo. Aunque es necesaria esa fuerza arrasadora para ver lo que no hemos querido, lo que nos duele, lo que nos limita. Y es un arte mayor dejarlo pasar por el cuerpo, como quien es forjado en el fuego vivo, dejarlo pasar para que limpie las ilusiones que hemos construido en vínculos y con nosotros mismos.
Ese fuego brillante y eléctrico a despertado en mi cuerpo.
Soy de las que le temía, soy de las mamíferas que se quedaron en la sonrisa y no aprendieron mucho a mostrar los dientes y las garras sino era para complacer.
Pero la vida inquieta me ha permitido seguir aprendiendo, sentir mis rugidos, sacar las garras, y hoy, entrar en la iniciación completa del fuego del enojo. No ha sido fácil, es abrazador y la mente se dispara con su energía. ¿te has visto alguna vez en esos diálogos mentales infinitos de discusión con alguien? Pues ahí esta el enojo, mostrándote tu propia agresividad, tus ganas de actuar, de expresarte. Pero pasado un rato, eso se convierte en rumiación, y puede hacer que se amargue tu sentir y tu energía se drene.
Todo tiene su lugar y su medida.
El enojo también.
Yo agradezco su iniciación candente que me tomó por completo y me dejó temblando de ira. Me ayudó a desbloquear una herida vieja que necesitaba una buena curación. Luego el acto corajudo de expresarme, de expresarme con verdad y con limites, con cuidado, sin buscar herir o hablar del otro, hablar desde mí, con confianza y firmeza.
¡Vaya viaje!

Y aún así quedó mucha energía dando vueltas, tensión y respiración para abrirle paso. Imágenes y recuerdos, cosas que estaban inconscientes vinieron como sensaciones y como imágenes del pasado, viviéndolas otra vez. La diferencia es que esta vez yo era testigo, la diferencia fue que pude navegar esa marejada sin hundirme, sin perderme, sin dejar de estar presente del todo.
Quizás cuantas veces oí que “las niñas no se enojaban”, que “me veía fea cuando me molestaba”, o simplemente frente al enojo de otros y el mío propio desarrolle aversión y lo reprimí porque mi ansiedad era peor que mi enojo. El cuerpo hace lo que puede con los escenarios emocionales y relacionales de nuestra vida, nuestro sistema nervioso se forja en esas interacciones constantes y así vamos dando forma a nuestro cuerpo y nuestro cuerpo a nuestro sentir y pensar.
Ya era hora de que el fuego abrazador de la ira despertara, me ayudó a acercarme con sinceridad y confianza a todas las escalas de este fuego. La sutil irritación, la evidente molestia, el contundente enojo y la gran ira. Dejé que mi cuerpo se abriera a esa experiencia, confié, confié en que nada malo iba a pasar. Porque claro, las que somos de aguantar el enojo propio y ajeno, llevamos un gran monto de enojo dentro. A veces son años de cargar con todo tipo de fuegos, grandes y pequeños, y el miedo de que se descontrolen y que destruyan todo a su paso es una fantasía insistente. Por eso una mejor se callaba, o aguantaba, hasta que inconscientemente las cosas salían por un lado o por otro.

¿No te ha pasado llorar de rabia o que tu estomago te duela de enojo o que tu garganta se apriete en el silencio de un malestar que necesita expresarse?
Bueno, es mejor ir de a poco con el fuego. Aprendiendo a sentirlo primero en tu cuerpo, desde su más pequeña flama, escucharla crepitar y recibir la información que trae. Reconoce si es necesario decir, hacer o sostener alguna verdad dentro de ti o en tus relaciones. A veces la peor mordaza eres tú misma, con tus miedos a ser juzgada, a no ser querida, a ser abandonada si muestras tu fuego. Miedo a ser la loca, la bruja, la tonta, la fea.
Pues bueno, adelante, todas ellas viven en ti y tienen mucho que hacer saber a un mundo que queda bien cómodo en su statu quo si tú no dices nada, si no tomas esa fuerza interior y te paras firme con tus piernas, tus caderas y tu sexo y dices “no”… o lo que sea que necesites decir.
Para mí está siendo un goce volver a sentir una nueva oleada de energía nutrir mi cuerpo, ir derritiendo de a poco las viejas corazas y darle más pulso y ritmo a mi vitalidad.
Estas aquí para conocerte, fluir en tu sentir y crear formas que te den una vida grande y plena, hazte la maestra de tu fuego.
con amor
Maria Sanhueza



Comentarios