top of page

El demonio de la autoexigencia

No deja de asombrarme el nivel de autoexigencia que habita en muchas mujeres que llegan a consulta agobiadas, desesperadas y sintiéndose desvitalizadas o francamente deprimidas.


Me impresiona, al tiempo que reconozco un camino que yo misma hice, hace ya mucho años y que me tomo tiempo y paciencia liberar profundamente de mi mente, mi cuerpo y mis relaciones. 


Es un demonio persistente y que tiene muchos brazos, generalmente viene de la raíz más profunda de creer que si somos perfectas, si controlamos todo, si hacemos todo bien y no fallamos, seremos amadas y/o podremos controlar el dolor, la pérdida, la confusión y el vacío.


Creemos que haciendo más y mejor, superaremos nuestra profunda y humana vulnerabilidad.


Quizás esta forma de veneno mental se ha clavado tan hondo porque es exacto lo que avala el sistema cultural en que vivimos. Todo tipo de mujeres, mujeres fuertes, creativas, potentes, amorosas y profundas viven en el mismo infierno de la autoexigencia, no es prerrogativa de algunas, es producto de generaciones que crecieron en el paradigma del exitismo, el individualismo y otras dinámicas propias del patriarcado y la colonización de nuestras relaciones.


Y aún así, lo más importante eres tú, es tu demonio, es como quieres vivir, si atada o no a esa adicción por ser o parecer perfecta en lo que haces, en lo que vives y en lo que sueñas.


En terapia muchas veces hacemos el viaje a las causas, pero es sólo un ejercicio de discernimiento. Tenemos que movernos de ahí para aventurarnos y tomarse una misma y hundirse en el barro, hundirse en el océano y bucear en el viaje interior personal.


Es importante saber que no eres la única que vive esto, es importante porque te da un contexto, te da entendimiento y compasión, y también dejamos de alimentar a la víctima y jueza interior que "se siente tan mal por lo que le pasa a ella no más".


Necesitamos dar un paso fuera de ahí, necesitamos sentirnos en la responsabilidad de nuestra vida, aunque haya sido hecha añicos por quién sabe que huracanes, tormentas, padres violentos, madres maltratadoras o ausentes. Ahora estás tú en el ruedo y debes decidir si aceptarás esta vida que estás viviendo, este milagro de estar aquí.


Te espero, estoy justo aquí para ayudarte.

María





Comentarios


Publicar: Blog2_Post

GRACIAS POR VENIR

©2020 por Maria Sanhueza Creada con Wix.com

bottom of page