top of page

Diario de una psicoterapeuta #Día 3: ¿cómo llegué aquí?




¿Cómo llegué hasta aquí?

Me miro, me siento, no me reconozco.

El dolor, el miedo, el asombro o la alegría pueden rodear esta pregunta que ha aparecido en mi vida y que sigue apareciendo, para abrirme la puerta del corazón, para atreverme a mirarme con más detención, con más sinceridad, con mas cercanía.


¿Cómo llegué hasta aquí?

Es una pregunta interesante, ¿no crees?, de esas que hacen que el corazón se abra, la mente se detenga y, además, tiene la clara intención de llamar a tu “yo” más verdadero a responder.


Es una pregunta perentoria ya que, ni buena ni mala, exige una respuesta, y no sólo de las circunstancias presentes -del dónde estoy- sino también del recorrido. Es una pregunta sobre el proceso, sobre los pasos que dados en el camino, por eso me mueve tanto y me hace sentido compartirla.


Al sentarme al escribirte, querido amigo, llegué vacía, como casi siempre lo hago al sentarme a encontrarme con este diario. Vacía y sin preguntas. Ayer fue un día de escritura intima por lo que no quedaba ya más que decir de lo que he estado sintiendo ahora hace poco. Y entonces, me pregunté por momentos importantes, momentos que fueran un instante de cambio, una encrucijada.


Debo decir que, por mi experiencia reciente de vida, estos momentos son un tema vital.


Esos momentos de encrucijada son muy valiosos porque que abren una oportunidad y como sabrás, a mí me gusta mucho recordar que tenemos oportunidades en cada momento. Oportunidad de morir, de cambiar, de atravesar portales, de distraernos, de perdernos y, por lo mismo, de encontrarnos de frente con eso que esta susurrando dentro de nosotros el camino que necesitamos seguir. ¡Y vaya que lo necesitamos!


Yo al menos necesito esa oportunidad cada día, en cada momento, de otra forma no sé cómo podría forjar la vida que mi alma anhela para mi, esa vida que mi corazón sueña y que me lleva a crecer y descubrirme.





¿Cómo llegue hasta aquí?

¿Hasta este dolor, hasta este encierro, hasta este miedo, hasta esta relación, hasta este logro?… rellena el espacio con lo que sea que en tu vida te resuene con esta pregunta.

Como ves, tendrás que atreverte a nombrar, de forma sincera y sencilla, ese lugar en que estás hoy.


Ese lugar puede ser mucho más que un espacio físico, en realidad ese lugar apunta a un estado interior. A un hábitat interno, emocional, físico, mental y espiritual en el que -de pronto o lentamente, un poquito cada día- te das cuenta de que está siendo tu lugar.


A veces, cuando caemos en cuenta, sólo queremos arrancar, una parte de nosotros se niega a aceptar esta verdad –“estoy aquí… (triste, angustiada, sin sentido)”. Pero arrancar sólo hace más grande la sensación a la larga, intensificando el malestar, la urgencia.


A mí, la pregunta ¿cómo llegue esta aquí?, me ha salvado de continuar en relaciones tóxicas o dinámicas de vida poco nutritivas. Y aunque a veces me enjuicié creyendo que la pregunta y su respuesta habían llegado demasiado tarde, la verdad es que nunca es tarde para salir de un lugar -interior y relacional- que destruye y maltrata.


También, esa misma pregunta me ha permitido ver con claridad el camino que he hecho para llegar hasta esos lugares de sufrimiento y dolor. Y cada paso que pude ver que di hacia allí ha sido un aprendizaje invaluable de mi misma, de mis carencias, de mis miedos, de mi ignorancia, de mis defensas y traumas.


Sin esa pregunta y sus respuestas, probablemente hubiera seguido repitiendo patrones de relación con otros y conmigo dañinos y limitantes.





Y a veces, esta hermosa pregunta que nos salva del infierno, también nos invita a mirar el camino que nos ha llevado hasta lugares felices, plenos y llenos de experiencias de confirmación y crecimiento. Ahí tiene un sentido igual de vital: reconocer las herramientas internas que hemos aprendido y aplicado, las bendiciones que nos han rodeado, el esfuerzo que hemos donado para llegar hasta ahí.


El reconocimiento de lo valioso y benéfico es tan importante como el de lo torcido y tóxico en nuestras vidas. Es una baile constante que nos lleva más profundo a conocernos, sanar y alcanzar nuestra coherencia.


Y sí, siempre hay algo en nosotros que sabe. Sabe lo que necesitamos, lo que sentimos y lo que tenemos que hacer.


Si la pregunta ¿cómo llegue hasta aquí? ha surgido en tu corazón y tu mente, escucha, hay una respuesta importante y nutritiva esperando por ti. Y esa respuesta puede ser el movimiento que te lleve a reconocerte más profundamente, a liberar tu verdadera voz y encontrar nuevos espacios para habitarte mejor.


por María Sanhueza Silva



 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

GRACIAS POR VENIR

©2020 por Maria Sanhueza Creada con Wix.com

bottom of page