Diario de una psicoterapeuta Día#13: dónde habita el milagro
- mariasanhuezasilva
- 26 ene 2022
- 2 min de lectura

Los pájaros son un milagro, imposibles, como las abejas para la ciencia del hombre.
Me acerco a ellos desde el silencio de mi cuerpo para reconocer los surcos invisibles que dejan en el cielo.
Ellos, los caminantes de la nada, los viajeros con brújula al vuelo, sin sendas señaladas mas que por el viento y su sino, me muestran el milagro.
¡Cuántos milagros hay en ti por ser conocidos!
Eres como un pájaro si te atreves a seguir la senda sin rumbo que quiere abrirse en tu pecho.
Tú también eres un milagro, o al menos, sé que tienes la posibilidad de serlo,
pero para eso tienes que saltar, saltar cielos vacíos que te regalarán alas en el camino.
Nadie más que tú puede probarlas, nadie vendrá a ponértelas como un trofeo en tu espalda,
las alas se ganan en lo más hondo de tus penurias.

Más allá de la barrera de tu miedo, de tus heridas, hay un universo más hondo que el universo. Eso también eres tú.
Como el vuelo rasante de un ave en medio de la tormenta.
Un poema oscuro y brillante que quiere ser descubierto. Eso eres tú.
Un camino abrupto que se abre paso por la senda de la vida cotidiana.
Tiene de espiritual tanto como de conocido y en ese tejido invisible y silencioso te puedes acercar a todos los seres y las cosas.
Ese tejido inasible también eres tú.

He caminado muchos caminos, algunos muy lejos de casa, he buscado conocimiento, sanación y sabiduría, y lo que finalmente estoy vislumbrando, es que siempre buscaba el amor.
Ese paisaje radiante de árboles y sol, de risas y lágrimas, de conversaciones amorosas y desafiantes, de día a día.
Como el pan y las caricias, siempre estuvieron al alcance de mi mano, pero necesitaba saltar, saltar la valla de mis miedos, reconocer mis alas y aprender a volar en el vacío.
Una y otra vez.
Caer y levantarme.
Sentir el miedo, el vértigo, la maravilla y otra vez el barro y la noche.
He encontrado en mi jardín interior tanta belleza y horror, los caminos sólo han servido para revelarlas.
En ellos no había más que lo que yo traía y lo que era capaz de dejar.
Como un milagro, siempre allí, esperando ser descubierto.
con amor
María



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